SEXO

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En un parque, en un paso de peatones esperando a que se ponga el semáforo en rojo, tomando una cerveza mirando un atardecer, y de repente una mirada, unos ojos, una sonrisa un cuerpo, una sensación empieza a recorrer tu cuerpo; complicidad, deseo, fuego….

Siguiente escenario. Pasar a un contacto más cercano, intercambio de palabras, primer contacto físico, la sensación se vuelve más intensa, más complicidad, más deseo, más fuego…

Un paso adelante en la situación. Tras esos primeros contactos, la sensación de necesidad de fundirse con el otro cuerpo pasa a otro nivel, se encuentra la intimidad para sacar ese fuego interior de los cuerpos.

Los labios, las lenguas, se buscan, se encuentran; las manos, deslizándose por todo el cuerpo: nuca, cuello, hombros, pechos, cintura, culo. Los cuerpos se abalanzan el uno sobre el otro, haciendo nulo el espacio entre ambos. Calor, intensidad, adrenalina….

Las bocas con las lenguas como punta de lanza, buscan los pezones, el ombligo, el sexo…para saborearlo. Suavemente. Electricidad recorriendo el cuerpo.

Ganas de buscar el negativo entre ambos cuerpos. Llega el momento de fusión. Descarga de sensaciones. El comienzo del fin. Baile de los cuerpos con la misma sintonía; sudor, jadeos, gemidos…

Cambio de ritmo. Salvaje, disfrute buscando más superficie de contacto; labios, pechos, manos, sexo.

Cambio de roles, ahora se intercambian los papeles, se juega con las reglas del otro. Otro escenario. Más deseo, más pasión, mismos gemidos, jadeos, sintonía.

Cada vez el fin está más cerca, quieres gritar, quieres que griten, quieres que el orgasmo aparezca, sudor, placer, intensidad, olor a sexo, olor a complicidad…

El final. El punto y seguido, el punto y aparte. Cuerpos temblando, jadeos rápidos….y en segundos, cuerpos desfallecidos, mojados, vacíos, satisfechos, felices, con una sonrisa en la cara.

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